Hace unos días lanzaron un sospechoso "globo-sonda": Ana Botella,esa concejala de Medio Ambiente de Madrid que una vez dijo que "el planeta está al servicio del hombre", pensaba prohibir tocar música en las calles y parques de Madrid en su totalidad. Como se le echó la prensa encima y asociaciones de músicos creados ad-hoc, su partido el PP, mayoritario del Ayuntamiento, "perdonó la vida" a la música callejera en vivo y gratuita diciendo que sólo se impediría tocar instrumentos de percusión y amplificados... medida que deja fuera a una parte importante de los instrumentos existentes y que sorprendentemente apoyó Izquierda Unida (pero no tan sorprendente si se ven los vídeos electorales de cara a las próximas elecciones municipales).
Desgraciadamente, las asociaciones de músicos ya existentes y otras creadas ad-hoc, a pesar de haber reaccionado con rapidez y tener el beneplácito de la prensa, no han llegado a tiempo o no han sabido presionar para impedir las últimas prohibiciones descritas. Había una manifestación legalmente convocada para el día 23 que ha sido desconvocada, dejando "aparcadas" las negociaciones para después de la votación del viernes 25 de febrero... con la normativa ya aprobada por el partido mayoritario. Un "vuelva usted mañana".
Esto no será posible ser visto en las calles de Madrid. Un instrumentista se arriesga a multas de 750 euros.
¿Alguna vez os habéis detenido a escuchar a un músico callejero?
La música en la calle es algo tan tradicional y natural que rara vez pensamos en ello. Sin embargo, hay infinidad de músicos que aprendieron a tocar con otros compañeros músicos y un público exigente en la calle, y multitud de estilos no hubieran siquiera nacido si no se hubieran reunido sus ingredientes más básicos al aire libre:los propios músicos.
Ejemplos de esto último los podemos encontrar en cualquier folcklore de cualquier nación. El flamenco, el blues, el jazz, incluso los orígenes del hip-hop (que parecen remontarse a las fiestas al aire libre de Jamaica) toda la música que nos podamos imaginar, incluso buena parte de la música "culta", tiene origenes enraizados en las clases populares disfrutando, compartiendo y creando música al aire libre.
¿Las razones? No se requiere pagar a nadie por tocar en la calle de manera espontánea, cualquiera puede cantar o tocar algo al nivel que sea y además no todo el mundo dispone de un lugar físico donde hacer fiestas y conciertos con música en vivo. En otras épocas eso no era impedimento alguno. Tan sólo una dificultad más, si acaso.
En el fondo, las salas de concierto, salas de fiestas, festivales con entrada y hasta discotecas, y las grabaciones, no son más que la comercialización de la música popular. Pero la música no es sólo algo que compras en El Corte Inglés o ves en la MTV: la música es algo que existía mucho antes que todo esto y que hacen evolucionar los músicos de carne y hueso. Aquí y en Japón.
Afortunadamente hoy en día la música casi en su totalidad no sólo pertenece a una élite que paga por ella, ni ésta determina su evolución como pasaba en épocas pasadas. Uno de los logros para la democratización de música es la electrificación. Antiguamente, para poder ser escuchado por más que unos pocos cientos de personas, se necesitaba una gran orquesta con instrumentos duplicados , triplicados, ensayos , lugar donde realizarlos... Pero gracias entre otras cosas a la electrificación de la música y algunos de los instrumentos modernos, un concierto de cuatro músicos puede ser escuchada en vivo por cuatro millones, en caso de ser necesario.
Pero ser escuchados por una multitud no es lo único que ha posibilitado la electrificación. Gracias a la electrificación, sonidos e instrumentos nunca antes oidos o vistos han podido aumentar la creatividad de músicos de toda índole. Estilos nacidos parcial o totalmente desde la base sónica de instrumentos y aparatos electrónicos que son, desde hace muchas décadas, parte del bagaje cultural de las clases populares. Es imposible entender en su conjunto todos los estilos y movimientos musicales desde los albores del siglo XX hasta ahora sin tener en cuenta este hecho. Y, curiosamente, todo instrumento electrónico o electrificado depende por entero de algún proceso de amplificación, independientemente de la amplitud sonora final que queramos obtener. .
Todo esto , me diréis alguno, es de perogrullo. Sí que lo es. Pero parece ser que no es así para el Ayuntamiento de Madrid, que hoy 25 de Febrero va a votar a favor de una nueva normativa, refrito de la anterior, en la que prohibe expresamente utilizar en la calle ningún elemento percusivo ni amplificado. Sin pararse a pensar que unas maracas es percusión y que un stick ha de estar forzosamente amplificado. No regulan hechos objetivos como podrían ser volúmenes ni horarios: prohiben sin tener ni puñetera idea de lo que hablan, como un elefante en una cacharrería. El Theremin quedaría, por tanto, prohibido al aire libre fuera al volumen que fuera en Madrid capital por concurrida que sea la calle; un borracho con una vuvucela a las 12 de la noche en un barrio residencial de un pueblo colindante, no queda tan constreñido.
Hay además toda una serie de razones sociales, culturales y económicas que desaconsejarían un atropello como éste en una época de crisis y paro como ésta. Un acto de irresponsabilidad cultural y social en todo caso.
Los músicos madrileños están de luto. Por eso en unas horas (a las 12 del mediodía) han convocado una Jam session callejera a la hora que se vota en el Ayuntamiento esa normativa, concentración absolutamente ilegal en el que, si atendemos a lo que dice el evento de facebook, podría haber más de 1.700 participantes de entre los más de 20.000 avisados.
Actualización 22:22 hrs: me temía una noticia como ésta. Doscientos participantes (según EFE), escasa o nula cobertura en medios, y encima sugieren sutilmente que no eran más que unos perroflautas...
En cualquier caso estoy de acuerdo con mi amigo Arturo: una manifestación nunca ha de convertirse en un acto festivo, de lo contrario resulta contraproducente.

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